Una vez iba viajando en micro (transporte público) y una señora se apegó a mí para decirme que ella me conocía, y yo quedé intrigada al momento porque no la había visto a ella en ninguna iglesia, no sabía su nombre, ni la conocía. Pero ella sí me conocía a mi, y dijo que me conoció desde que yo estudiaba en el Seminario, (lugar donde llegue a estudiar a los 20 años), me dijo que supo cuando me casé y cuando quedé viuda. ¡Vaya! dije, ¿Qué cosa? estaba completamente asombrada. En serio no es nada agradable que sigan tu vida sin ser amistades o conocidos cercanos.
Recordé que mi novio y yo en ese entonces, junto a nuestros amigos caminábamos por esas calles del barrio cerca al Seminario Bíblico Berea buscando donde cenar, tambien sabiamos ir a una iglesia cercana para participaar de los cultos los domingos en la noche. Y pienso ¿Qué hubieran comentado si yo hubiera tenido un mal comportamiento delante del Señor y las personas que me observaban en aquel entonces? Con todo me di cuenta que la gente siempre está pendiente de nosotros, esperan un comportamiento que demuestre que somos diferente a las otras personas. Pero ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo sobrepasar esas expectativas? Solo tomados de la mano de nuestro Padre, para ser guiados siempre en el camino correcto. Presentándonos delante de Dios cada día en oración y conociendo su voluntad a través de la lectura de su Palabra. Dios nos habla a través de su Espíritu Santo y nos indica el camino que debemos andar, de esa manera no tropezaremos.
Cultive una actitud de aprendizaje: siendo que la vida es un continuo aprender, vale la pena cultivar una actitud continua de aprendizaje. Cada situación, debe tomarse como una fuente de enriquecimiento intelectual, espiritual y moral, continúe en ese aprendizaje.
Testifique sus triunfos en Cristo: El logro de sus años pasados debe ser un impulso de seguir adelante en busca de esos triunfos que Dios quiere en su vida, sea este en el trabajo, estudio, o desarrollo de habilidades y capacidades que Dios le ha dotado. todo lo que ha logrado hasta aquí ahora, es por a gracia de Dios, él es quien viene cubriendo todas sus necesidades, la fidelidad de Dios es infinita, no la podemos entender pero si podemos ser agradecidos con el cada día. ¿Es inmensa para con usted verdad? Vale la pena mantener fidelidad a Dios no solo por los beneficios sino por lo que el es. Alabe y bendiga el nombre del Señor.
Amigo y hermano en Cristo le animo a seguir buscando del Señor cada día y a tomar en serio su decisión por seguir a Cristo, no es nada fácil pero tampoco es imposible. y De la mano de nuestro Dios lograremos ser esas personas que el mundo anhela ver en nosotros: La fidelidad a Dios, responsabilidad en sus deberes espirituales, morales familiares.