
BIOGRAFÍA DE MARCELINO SERRUDO MARTÍNEZ (1958 – 2009) Nació en el Dpto. de Potosí, Bolivia el 6 de abril de 1958. Era el segundo de
una familia de cinco hijos. Sus padres Andrés Serrudo e Ignacia Martínez. Realizó sus estudios escolares en su ciudad
natal, luego emigró a la ciudad de Santa Cruz, Provincia Andrés Ibáñez,
localidad de Yapancani, llegando a vivir con sus tíos Pedro y Beatriz Serrudo. Realizó
las labores encargadas con gran sentido de responsabilidad procurando ayudar
sin ser carga de la familia que lo acogió.
A sus 14 años Dios tocó su corazón y
él lo acepto como su Salvador personal. Fue en ese período cuando Dios lo llamó
y salvó, gracias a un ambiente propicio que sus tíos hicieron posible, desde
allí empezó a asumir su con responsabilidad la vida cristiana en sus actitudes
y acciones tratando de ser ejemplo a los demás. Desde allí en adelante su vida
como ser humano tuvo un cambio radical y comenzó a vivir la vida cristiana de
verdad. A los pocos años de ser convertido tuvo la oportunidad de ser el pastor
encargado de la iglesia Sinaí. En el año 1980 se presento en el cuartel general
para entrenarse como un soldado boliviano, su servicio militar lo realizo en la
ciudad de Cochabamba, donde demostró que era un verdadero cristiano. La tercera
parte de su vida ha sido caracterizada por una vida citadina, más por razones
de estudios universitarios e iniciación en el servicio del ministerio pastoral.
Realizó sus estudios universitarios en la carrera de teología de la Universidad
Evangélica Boliviana. En su tiempo de estudios teológicos sirvió al Señor como
pastor en las Iglesias Nueva Jerusalén (1988), y en la Iglesia Ríos de Agua
Viva (1989). Seguido de este período Dios en su gracia le concedió la
oportunidad de cursar estudios de pos grado, Maestría en Divinidad (Master of
Divinity) en el Wesley Biblical Seminary, Jacson, Mississippi, USA. Donde obtuvo el título de Master en Divinidad
(1989 – 1992). Allí su vida fue radicalmente opuesta a sus raíces culturales y
a la vez una gran oportunidad de aprendizaje de una nueva cultura y cosmovisión
de vida nunca expuesta hasta ese momento. Estudió con esfuerzo y dedicación,
realizando todos sus estudios en menos del tiempo previsto, regresó a su país
con un fuego en su corazón, un compromiso de ayudar y apoyar la educación
cristiana en Bolivia.
El 12 de diciembre 1993 se casó con la Señorita Erika
Merubia con quien tuvo la oportunidad de ser padre de tres hermosos hijos Sara
Esther (14 años), Joel Andrés (12años) y Emily Judith (10 años). A su regreso trabajo como decano Académico y
rector en el Seminario Bíblico Berea (1992-1999). Trabajó como docente en la Universidad
Evangélica Boliviana. En Abril del 2001 recibió la invitación para trabajar en
Visión Mundial Bolivia, organización donde se desempeñó con gran sentido de
responsabilidad trabajando en beneficio de los mas necesitados, dando lugar a
toda persona que requería sus concejos y enseñanzas, demostrando con su
sencillez y humildad que Dios es el único que transforma vidas y provoca un
cambio en las personas, con su afabilidad y tenacidad para realizar todo
trabajo encomendado, realizó la obra que Dios mismo le encomendó, y con todo
nos dejó un gran ejemplo de vida, transparente, fiel y visionaria. Fue un esposo y padre excelente fiel
a su compromiso con Dios y su esposa. Hombre que amaba y anhelaba a Dios con
todo su ser, haciendo todo lo que estaba a su alcance para cumplir el mandato
de mateo 28:19-20.
Era un hombre que inspiraba confianza con solo el saludo
fraterno, su sonrisa a flor de labios, sus preguntas pertinentes y profundas,
sus inquietudes, y visiones mirando con desesperación cosas grandes, no
desperdiciando su tiempo en cosas vanas. Sino aprovechándolo para realizar
planes y proyectos, normas y reglamentos a favor de líderes, cristianos y no
cristianos, jóvenes y adultos, niños y niñas, que lo inspiraban para continuar
su labor. A pesar de la enfermedad que padecía el nunca demostró estar enfermo,
se sentía y era un hombre fuerte, firme. Hombre que no le temía a la muerte,
pues toda su vida la vivió intensamente con ese deseo de realizar todo el
trabajo encomendado y más allá de lo propuesto. Era un hombre exigente consigo
mismo, interesado en llegar a la perfección, no se conformaba con lo mucho que
hacía, siempre se exigía hacer más, cada vez. En sus últimos días se propuso
mejorar su relación matrimonial, dando tiempo de calidad a su esposa e hijos, reparando
de alguna manera el tiempo de su ausencia, tratando de llenar el vacío.
No
desperdiciando minutos ni segundos, planificaba su tiempo de tal manera que
ordenaba todo sin olvidar ningún detalle. El domingo 23 de agosto, en la mañana
realizó una reunión para ultimar detalles sobre un retiro espiritual y de esta
manera cumplir con su responsabilidad. A las 3:00 pm. Entró a su oficina para
realizar trabajos en la computadora, leer y escribir notas a sus compañeros de
trabajo, a las 5:00 pm. Se alistó para ir a “pujllar” (jugar en quechua) a las
6:10 pm de la tarde le vino el paro cardíaco, donde no tuvo opción de sobreponerse,
entregando su espíritu a su creador, y salvador de su vida. Falleció a las 6:25
del día 23 de agosto del 2009. Ese era Marcelino,
Sé que Dios lo llamó para
estar con él. Porque era un hombre luchador que había peleado la buena batalla,
había llegado al término de la carrera, y se había mantenido fiel. Ahora ya
tiene la corona merecida que el Señor, el juez justo, le dará en aquel día. Y
no se la dará solamente a el, sino también a todos los que con amor esperan su
venida gloriosa.” Timoteo 4:7-8. Su versículo favorito era Filipenses 1:6
“Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la
perfeccionará hasta el día de Jesucristo. El estaba seguro de que, si
entregamos nuestras vidas y vivimos intensamente un día a la ves como para el
Señor, diremos con gozo: heme aquí, envíame a mi. Y cuando estemos en su
presencia digamos Aquí estoy Señor.
Documento basado en una autobiografía propia de Marcelino Serrudo Martínez,