domingo, 4 de septiembre de 2016

“Entre la prudencia, el valor y el miedo!”


Este es un libro que nos muestra la realidad en que vivimos, la mayoría de las personas. De alguna forma en el lugar donde se encuentran las personas, ya sea en un cargo político, cargo educacional, eclesial, o simplemente un humilde trabajador, a veces es difícil decir la verdad.

¿Estas presionado a servir a Dios o sientes pasión por servirle?


"Está mi alma apegada a ti . . ." (Salmo 63:8).

¿Te has sentido alguna vez como si estuvieras en una olla de presión? ¿Has soñado de una vida sin presiones? Has escuchado alguna vez alguien que dijera, "No puedo resistir más la presión." "Mi hijo ha perdido la fe por las presiones de sus estudios." "Mi hija fue presionada a casarse cuando no quiso." ¿Han habido momentos en tu vida cuando sientes no aguantar más las presiones del mundo? Las presiones han resultado en divorcio, suicidio, enojo, ansiedad, y el alcoholismo.

Diferencia entre un simple sirviente y un eficaz y eficiente siervo de Dios

“Hay una clara diferencia entre el servicio
que es hecho desde una posición de sirviente,
con el servicio que es hecho
desde una posición de siervo.”
UN SIMPLE
SIRVIENTE
UN EFICAZ Y EFICIENTE
SIERVO
Se sirve con
un sentido de
OBLIGACIÓN
OBEDIENCIA
Las prioridades se establecen con una mentalidad de
LO MÍO
PRIMERO
EL REINO
DE DIOS PRIMERO
Un sentimiento imperante es
DESCONFIANZA
PASIÓN POR LA FIDELIDAD
Se refleja
una actitud de
ESO NO ME CORRESPONDE
LO HARÉ CON EXCELENCIA
Se propone
servir para
CONSEGUIR
(puesto que
se está vacío)
COMPARTIR
(puesto que
se está lleno)
Su pretensión
máxima es
AUTOSATISFACCIÓN
GLORIFICAR
A DIOS
Desarrolla
un espíritu de
ORGULLO
JUSTICIA Y
SANTIDAD

¿Qué dirías en público en honor a la despedida del cuerpo de tu esposo?


Nunca antes me había imaginado estar frente a un publico grande, diciendo algo en honor a la despedida del cuerpo de mi esposo, nadie se pone a pensar en eso antes, y aunque hablamos de la muerte de alguno de los dos, y el me decía que se iba a ir primero, yo no había pensado siquiera como iba a reaccionar.  

Pero ese día vinieron a mi mente palabras de aprecio y demostración de amor, por todo lo bueno que recibí de él en vida. Y me puse a escribirlas para leerlas en esa tarde tan triste pero serena, llena de esperanza y admiración por la partida de un gran líder en su hogar, en su trabajo y en su comunidad como lo fue Marcelino. Digo llena de esperanza porque los cristianos que amamos a Dios sabemos con certeza que cuando nuestro cuerpo se separe de nuestro espíritu iremos a reunirnos con nuestro Señor Jesucristo a quien servimos en vida, y sabemos que nuestros familiares que nos han antecedido, si han vivido una vida en obediencia a Dios también están con el Padre, gozando de su presencia y disfrutando ya de una vida eterna. 

Es mi deseo con esta lectura, usted se anime a buscar a ese Dios que lo ama con amor verdadero e incondicional, y le acepte como su Señor y Salvador de su vida para que pueda disfrutar junto a todos los que creen en su nombre y son llamados hijos de Dios.

MARCELINO
Un hombre que, en vida, fue un siervo de Dios humilde y servicial, Hombre amoroso con su esposa e hijos. Hombre inquieto para llevar la Palabra de Dios a la vida práctica.
Era un gran ejemplo para todo aquel que lo conoció. Hombre respetado y admirado por propios y extraños. Hombre que quiso siempre hacer lo correcto delante de Dios y de los hombres. Hombre impaciente y tenaz, gran ejemplo de trabajo, no quiso malgastar su tiempo en cosas vanas.
Como amigo poco expresivo pero profundo en esperanza de fe y devoción al Señor. Como siervo de Dios fuiste un sirvo que no necesito reconocimientos ni credencial para servir a Dios. Que, aunque siendo marginado por tus consiervos continuaste firme como un cedro, con la mirada puesta en Dios, mirando el futuro con una visión amplia, cruzaste las barreras de la legalidad y religiosidad, el racismo y la cultura, cumpliste y trabajaste con ahínco en la misión entregada por el mismo Señor.
Como trabajador un hombre que realizó su trabajo con todo esfuerzo con eficacia y eficiencia sabiendo que hay un ser soberano que todo lo ve, y que algún día te ibas a encontrar con tu creador para rendirle cuentas.
Como padre fuiste ejemplar, pusiste todo tu esfuerzo para que tus hijos tengan todo lo mejor y realizaste tu rol lo mejor que pudiste. Como esposo fuiste el árbol que me cobijo durante estos hermosos años que vivimos juntos. Fuiste el padre que no tuve y me diste todo para sentirme una mujer realizada, sé que querías hacer de mí una gran mujer y lo lograste.

Como maestro, fuiste el mejor porque lo que enseñabas, lo demostrabas con tu ejemplo.



¿Qué dirías en público en honor a la despedida del cuerpo de tu esposo?


Nunca antes me había imaginado estar frente a un publico grande, diciendo algo en honor a la despedida del cuerpo de mi esposo, nadie se pone a pensar en eso antes, y aunque hablamos de la muerte de alguno de los dos, y el me decía que se iba a ir primero, yo no había pensado siquiera como iba a reaccionar.  

Pero ese día vinieron a mi mente palabras de aprecio y demostración de amor, por todo lo bueno que recibí de él en vida. Y me puse a escribirlas para leerlas en esa tarde tan triste pero serena, llena de esperanza y admiración por la partida de un gran líder en su hogar, en su trabajo y en su comunidad como lo fue Marcelino. Digo llena de esperanza porque los cristianos que amamos a Dios sabemos con certeza que cuando nuestro cuerpo se separe de nuestro espíritu iremos a reunirnos con nuestro Dios Padre y su Hijo, nuestro Señor Jesucristo a quien servimos en vida, y sabemos que nuestros familiares que nos han antecedido, si han vivido una vida en obediencia a Dios también están con el Padre, gozando de su presencia y disfrutando ya de una vida eterna. 

Es mi deseo con esta lectura, usted se anime a buscar a ese Dios que lo ama con amor verdadero e incondicional, y le acepte como su Señor y Salvador de su vida para que pueda disfrutar junto a todos los que creen en su nombre y son llamados hijos de Dios.

MARCELINO
Un hombre que en vida, fue un siervo de Dios humilde y servicial, Hombre amoroso con su esposa e hijos. Hombre inquieto para llevar la Palabra de Dios a la vida práctica.

Era un gran ejemplo para todo aquel que lo conoció. Hombre respetado y admirado por propios y extraños. Hombre que quiso siempre hacer lo correcto delante de Dios y de los hombres. Hombre impaciente y tenaz, gran ejemplo de trabajo, no quiso malgastar su tiempo en cosas vanas.

Como amigo poco expresivo pero profundo en esperanza de fe y devoción al Señor
Como siervo de Dios fuiste un sirvo que no necesito reconocimientos ni credencial para servir a Dios. Que aunque siendo marginado por tus consiervos continuaste firme como un cedro, con la mirada puesta en Dios, mirando el futuro con una visión amplia, cruzaste las barreras de la legalidad y religiosidad, el racismo y la cultura, cumpliste y trabajaste con ahínco en la misión entregada por el mismo Señor.

Como trabajador un hombre que realizó su trabajo con todo esfuerzo con eficacia y eficiencia sabiendo que hay un ser soberano que todo lo ve, y que algún día te ibas a encontrar con tu creador para rendirle cuentas.

Como padre fuiste ejemplar, pusiste todo tu esfuerzo para que tus hijos tengan todo lo mejor y realizaste tu rol lo mejor que pudiste. Como esposo fuiste el árbol que me cobijo durante estos hermosos años que vivimos juntos. Fuiste el padre que no tuve y me diste todo para sentirme una mujer realizada, sé que querías hacer de mí una gran mujer y lo lograste.

Como maestro, fuiste el mejor porque lo que enseñabas, lo demostrabas con tu ejemplo.



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